CUANDO EL FERTILIZANTE NO CUMPLE LO QUE PROMETE: ACADÉMICO UCM ADVIERTE SOBRE PÉRDIDAS PARA LOS AGRICULTORES
Desde una mirada agronómica, el
académico-investigador de la Universidad Católica del Maule, Dr. Javier Sánchez
Contreras, advirtió que utilizar un fertilizante cuya composición real no
corresponde a la indicada en su etiqueta, puede tener consecuencias importantes
para los cultivos.
La calidad de los fertilizantes
utilizados en la agricultura volvió a instalarse en la discusión nacional,
poniendo sobre la mesa la necesidad de fortalecer la fiscalización, garantizar
la transparencia en la comercialización de estos productos y proteger la
inversión de los agricultores. Se trata de un tema especialmente relevante para
el sector agrícola, considerando que una deficiencia en la composición de los
insumos puede afectar directamente el desarrollo de los cultivos y sus
resultados productivos.
En este contexto, las
modificaciones a la Ley N.º 21.349, que regula la composición, etiquetado y
comercialización de fertilizantes y bioestimulantes, han reactivado el debate
sobre las responsabilidades de quienes participan en esta cadena. A ello, se
suma la discusión sobre las sanciones ante eventuales incumplimientos y la
necesidad de que las medidas de fiscalización permitan resguardar efectivamente
a los productores.
El académico y experto en el tema
del Departamento de Ciencias Agrarias de la Facultad de Ciencias Agrarias y
Forestales UCM, Dr. Javier Sánchez Contreras, comentó que un producto cuya
composición no coincide con lo declarado puede provocar pérdidas productivas y
económicas difíciles de revertir.
“Si el agricultor confía en un
15% de nitrógeno y recibe un 5%, la planta sufre una deficiencia nutricional
que no se puede corregir de inmediato. El problema es que el productor no tiene
un laboratorio en el campo y los síntomas visuales, como hojas amarillas o poco
crecimiento, suelen aparecer cuando el daño ya está hecho”, explicó.
El investigador agregó que muchas
veces las consecuencias se evidencian recién al término de la temporada
agrícola, cuando disminuye el rendimiento, los frutos presentan menor calibre o
las plantas no logran resistir condiciones de estrés. Esto significa que el
agricultor puede haber invertido recursos en un producto que no cumplió con su
función, sin posibilidades reales de recuperar las pérdidas.
Fiscalización y protección
para los productores
Uno de los aspectos que ha
surgido en la discusión es la necesidad de que las sanciones no solo
representen una multa para quienes incumplen la normativa, sino que también
permitan proteger a los agricultores afectados. En esa línea, el gremio
Agricultores Unidos ha planteado establecer compensaciones económicas directas
cuando análisis oficiales comprueben deficiencias de nutrientes superiores a
las tolerancias permitidas.
Para Sánchez, esta medida
contribuiría a equilibrar las responsabilidades dentro de la cadena comercial: “Una
sanción económica al fabricante que va a las arcas fiscales no repara el daño
al agricultor. La propuesta de compensación directa protege efectivamente al
productor porque internaliza el costo del incumplimiento en la cadena
comercial”, sostuvo.
El académico también considera
fundamental fortalecer las capacidades del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG),
especialmente mediante una fiscalización basada en riesgos, que contemple
controles de trazabilidad, toma de muestras sorpresivas en fábricas, establecimientos
comerciales y predios agrícolas, además de análisis de laboratorio que permitan
verificar la composición declarada y detectar posibles contaminantes.
El aporte de la UCM a la
innovación agrícola
Más allá de la discusión
normativa, el Dr. Sánchez destacó que las universidades y en específico, la
Universidad Católica del Maule, cumplen un papel relevante en la generación de
conocimiento, la evaluación independiente de productos y la capacitación de los
agricultores.
Un ejemplo de esto, es el trabajo
que ha realizado el académico y que ha sido reconocido por su trayectoria en
innovación y transferencia tecnológica, distinción que pone en valor su
contribución al desarrollo de soluciones aplicadas al sector agrícola; reflejo
del trabajo colaborativo y del ecosistema que se ha construido en la Universidad.
El Contrato Tecnológico
desarrollado por el académico junto a la empresa Hidalga SpA, en el marco de un
proyecto de investigación y desarrollo, orientado a la innovación y validación
de un prototipo mejorado del bioinsumo Hidalga Plus, expresa el desarrollo de
soluciones tecnológicas vinculadas a una agricultura más sostenible.
De acuerdo con el investigador,
los ensayos de campo realizados en cultivos como acelga, tomate industrial,
cerezo y vid han mostrado resultados positivos, con incrementos significativos
en el rendimiento y calidad de los frutos, además de un enriquecimiento de la
microbiota benéfica del suelo.
“Los resultados agronómicos y
microbiológicos superaron nuestras expectativas. Esto no solo es una gran
noticia para la empresa, que podrá llevar esta tecnología al mercado, sino que
también es un ejemplo concreto de cómo la UCM, a través de su Política de
Sostenibilidad, impulsa soluciones que protegen la tierra y aseguran el futuro
de la agricultura”, señaló con orgullo.
La iniciativa cuenta con el apoyo
de la Dirección de Innovación, Desarrollo y Transferencia Tecnológica (DIDTT)
de la UCM y la colaboración de los servicios de investigación agrícola de la
empresa DeserFrut, “ellos son el motor que permite a los académicos como yo,
transformar el conocimiento científico en soluciones reales para la sociedad.
La DIDTT no solo nos apoya en la gestión del contrato y la protección de la
propiedad intelectual, sino que también nos conecta con el sector productivo,
facilitando que la investigación aplicada tenga un impacto directo en la región
y en el país” comentó.
Finalmente, Sánchez plantea que
la discusión sobre la calidad y regulación de los fertilizantes también
representa una oportunidad para avanzar hacia un uso más eficiente de los
nutrientes e impulsar alternativas basadas en bioinsumos y bioestimulantes.
“Si un fertilizante está
garantizado y es de calidad, el agricultor puede hacer un uso más eficiente de
los nutrientes, aplicando la dosis exacta y evitando la sobrefertilización que
contamina las aguas subterráneas”, concluyó.

Comentarios
Publicar un comentario