La inteligencia artificial no solo está transformando la
tecnología y el comportamiento social. También se ha convertido en una
herramienta que ayuda a científicos a comprender mejor cómo las personas
aprenden, razonan y toman decisiones.
Desde asistentes virtuales hasta sistemas capaces de generar
textos, imágenes o analizar grandes volúmenes de datos, la inteligencia
artificial (IA) se ha integrado rápidamente en la vida cotidiana. Sin embargo,
más allá de sus aplicaciones prácticas, estas tecnologías están permitiendo a
investigadores explorar una pregunta fundamental: ¿qué nos distingue de una
máquina cuando pensamos, aprendemos o resolvemos problemas?
La búsqueda de esa respuesta está impulsando nuevas
investigaciones en psicología, neurociencias y ciencias cognitivas. Al
desarrollar sistemas que reconocen patrones, procesan lenguaje o generan
respuestas complejas, los científicos han encontrado nuevas formas de estudiar
procesos cognitivos como la memoria, la atención, el razonamiento y la toma de
decisiones.
De acuerdo con el académico e investigador de la Facultad de
Psicología de la Universidad de Talca, Cristian Rojas-Barahona, lejos de
reemplazar el conocimiento sobre el comportamiento humano, la IA está
contribuyendo a perfeccionarlo. Modelos computacionales permiten poner a prueba
teorías sobre cómo opera la mente, mientras que herramientas basadas en
inteligencia artificial comienzan a utilizarse para apoyar procesos de
evaluación neurocognitiva, investigación clínica y análisis de grandes
volúmenes de información.
El profesor explicó que, la inteligencia artificial no solo
permite procesar grandes cantidades de información. También ofrece nuevas
herramientas para estudiar procesos cognitivos complejos, comprender cómo
aprendemos, razonamos y nos adaptamos a los cambios sociales, además de apoyar
procesos de aprendizaje y generación de conocimiento. “Permite modelar procesos
complejos como el aprendizaje, el lenguaje y la toma de decisiones. Esto no
significa que las máquinas reproduzcan completamente el funcionamiento humano,
pero sí nos ofrecen herramientas muy valiosas para estudiar cómo aprendemos y
cómo interactuamos con nuestro entorno”, señaló.
Aunque estas herramientas pueden procesar grandes volúmenes
de información e identificar patrones complejos, los investigadores siguen
estudiando en qué se diferencian de capacidades humanas como comprender
situaciones, interpretar experiencias y tomar decisiones. La discusión adquiere
especial relevancia en un escenario donde estas tecnologías comienzan a formar
parte de la educación, la salud, el trabajo y las relaciones sociales. Según el
académico, comprender cómo interactuamos con ellas no solo permite mejorar su
diseño y utilización, sino también profundizar en el conocimiento sobre nuestra
propia manera de pensar.
Estos desafíos serán abordados durante el XX Congreso
Chileno de Psicología, que se realizará entre el 7 y el 9 de octubre de 2026 en
la Universidad de Talca bajo el lema “Ciencia, innovación y ética: Construyendo
la Psicología del mañana”. El encuentro reunirá a especialistas nacionales e
internacionales para debatir cómo las tecnologías emergentes están
transformando la investigación psicológica, la educación y la comprensión de
los procesos cognitivos. Entre ellos participará Umberto León-Domínguez, de la
Universidad de Monterrey (México), cuyas investigaciones se han centrado en la
cognición humana, la neuropsicología y la relación entre inteligencia
artificial y evaluación neurocognitiva.
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