Agroclimatólogo de la Universidad de Talca advirtió que el
fenómeno estará acompañado por fuertes vientos, nevadas en la cordillera y un
aumento significativo del caudal de los ríos, por lo que llamó a extremar las
medidas de prevención y estar atentos a las áreas de peligro por aluviones o
activación de quebradas.
Un intenso sistema frontal, asociado a un río atmosférico de
categoría 4, afectará desde la tarde de este martes 14 a gran parte de la zona
centro-sur del país. Según las proyecciones meteorológicas, el evento se
extendería hasta el sábado y dejaría abundantes precipitaciones entre las
regiones de Coquimbo y Los Lagos, además de fuertes vientos y nevadas en
sectores cordilleranos.
Un río atmosférico corresponde a una corriente de humedad
que transporta grandes cantidades de vapor de agua y que, al interactuar con un
sistema frontal, puede intensificar las lluvias. "Lo complicado y
peligroso es que estos sistemas frontales vienen acompañados de ríos
atmosféricos de categoría 4, considerado fuerte y riesgoso porque inyectará
gran cantidad de humedad y también temperatura. Lo anterior intensificará las
precipitaciones y aumentará el riesgo de emergencias", advirtió el agroclimatólogo
de la Universidad de Talca, Patricio González Colville.
Según explicó el especialista, las precipitaciones se
concentrarían entre las regiones de O’Higgins, Maule, Ñuble y Biobío, donde los
modelos proyectan cerca de los 100 a150 milímetros acumulados durante el
evento. En tanto, en la Región de Coquimbo podrían registrarse montos, en torno
a los 100 a 120 milímetros -dependiendo de las localidades-. Mientras que
Santiago probablemente los montos oscilen entre 70 y 80 milímetros. "La
precordillera también será un área de peligro, por aluviones o activación de
quebradas", advirtió.
"También va a precipitar nieve en la cordillera, que
actualmente supera un 95% de déficit. Los vientos serán más intensos el jueves
16, en que el temporal alcanzará su mayor intensidad, en la zona central, que
pueden alcanzar 40, 50, 60 km/h, incluso 80 km/h en el litoral, por lo cual hay
que tener mucha precaución con este tipo de vientos, pues puede haber
afectación al sistema eléctrico", señaló el académico del Centro de
Investigación de Riesgo y Agroclimatología (CITRA UTalca).
El experto agregó que la evolución de la isoterma cero -la
altura a la que la lluvia comienza a transformarse en nieve- será un factor
clave durante el desarrollo del evento. "Se estima que este entre los
2.300 a 2.500 metros de altura. Sin embargo, se debe monitorear día a día, pues
podría subir, favoreciendo el derretimiento de nieve y activar las quebradas
con aluviones que pueden llegar a los ríos y generar inundaciones repentinas,
como las ocurridas en agosto de 2023 en el río Mataquito, que inundó al pueblo
de Licantén, además de predios agrícolas en Curicó. Las ciudades de Chile son
altamente vulnerables a las lluvias de magnitud e intensas en corto plazo, pues
no disponen de la capacidad de evacuarlas mediante colectores de aguas-lluvias,
lo mismo en los pasos bajo nivel. Las inundaciones son generadas por el sistema
urbano, más que por la intensidad de las precipitaciones. La precordillera es
otra área geográfica que estará expuesta a un alto riesgo, sobre todo sus
habitantes que pueden quedar aislados por crecidas de ríos violentas",
subrayó el especialista.
El agroclimatólogo explicó, además que, este tipo de eventos
son característicos de condiciones asociadas al fenómeno de El Niño y que, pese
a los riesgos que pueden generar, también contribuirán a reducir el déficit de
precipitaciones que mantiene la zona central del país, tanto en nieve como en
los embalses de riego como para generación eléctrica.
"Esto va a dejar una baja en el déficit de lluvia que
tenemos. En Santiago llega cerca del 80%, y en el Maule, Ñuble, Biobío y
O'Higgins está cercano al 60%, así que va a haber un aporte importante. Pero la
afectación que pueda dejar hay que tenerla muy presente y estar muy precavidos,
fundamentalmente del jueves 16 al sábado 18, donde los sistemas frontales
llegaran con más fuerza. Se recomienda a los agricultores tomar las
precauciones para evitar daños por inundaciones en sus predios; proteger los
sistemas de riego, compuertas y canales de distribución. Las crecidas de ríos
normalmente arrastran lodo y piedras que se depositan en las áreas de
frutales," concluyó González.

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