DESDE LA POSTA MÁS LEJANA HASTA EL HOSPITAL DE MAYOR COMPLEJIDAD: SERVICIO DE SALUD MAULE MONITOREA 300 ESTABLECIMIENTOS ANTE LAS LLUVIAS
Desde la
posta más apartada hasta el hospital de mayor complejidad, 300 establecimientos
de salud reportan su situación mientras las precipitaciones continúan en la
Región del Maule.
Aunque la
lluvia registrada durante la jornada no ha alcanzado una alta intensidad, el
escenario meteorológico se mantiene cambiante. Por esta razón, el Servicio de
Salud Maule (SSM) actualiza permanentemente sus balances para detectar
cualquier situación que pueda afectar la continuidad de la atención.
De acuerdo
con el pronóstico de la Dirección Meteorológica de Chile para este jueves 23 de
julio, las precipitaciones y el viento de hasta 40 kilómetros por hora
alcanzarían sectores como Talca, Curicó, Molina, Constitución, Linares,
Cauquenes y Parral. Además, se mantiene especial atención sobre los territorios
debido a la saturación acumulada de los suelos tras las lluvias anteriores.
Hasta el
último balance disponible, la red asistencial se mantenía operativa y no había
sido necesario coordinar apoyos extraordinarios. Sin embargo, el monitoreo
continuará mientras evolucionen las condiciones meteorológicas.
“No
esperamos que ocurra el problema para actuar; monitoreamos para anticiparnos”,
explicó Maite Peña Torres, enfermera de la Unidad de Gestión de Riesgo en
Emergencia y Desastre del Servicio de Salud Maule.
Una red bajo vigilancia permanente
El
monitoreo incluye hospitales de distintos niveles de complejidad, centros de
salud familiar (CESFAM), centros comunitarios de salud familiar (CECOSF),
postas rurales, dispositivos de salud mental y la Base SAMU.
Los
establecimientos y sus referentes territoriales reportan su situación. Luego,
el Servicio de Salud Maule consolida la información para obtener una visión
regional e identificar oportunamente cualquier dificultad.
La revisión
considera la autonomía eléctrica, el abastecimiento de agua potable, el estado
de la infraestructura, las condiciones de acceso, las comunicaciones, la
disponibilidad de ambulancias y la situación de los funcionarios.
“No
solamente observamos qué ocurre dentro de un establecimiento de salud, sino
también lo que sucede en el territorio, porque un camino interrumpido o una
localidad aislada también pueden dificultar que una persona llegue
oportunamente a recibir atención”, señaló Peña.
La
coordinación involucra a los hospitales, los departamentos comunales de Salud,
la Atención Primaria y el Centro Regulador SAMU, que cumple un papel
fundamental en la regulación de las emergencias y los traslados sanitarios.
“El
objetivo es funcionar como una sola red. Si un territorio presenta una
dificultad, necesitamos saber qué está ocurriendo, qué capacidad mantiene
disponible y qué apoyo puede requerir”, agregó la profesional.
Recomendaciones para las familias
El Servicio
de Salud Maule llamó a prepararse antes de una emergencia, especialmente cuando
en el hogar viven personas electrodependientes, con dependencia severa,
embarazadas, pacientes en diálisis, beneficiarios de la Ley Ricarte Soto u
otros usuarios que necesitan cuidados permanentes.
“Lo primero
es prepararse antes de que comience la emergencia y no cuando el evento ya está
ocurriendo”, enfatizó Maite Peña.
Las
principales recomendaciones son:
- Actualizar los datos de
contacto: verificar que el
teléfono y el domicilio registrados en el establecimiento de salud sean
correctos. Asimismo, se deben informar cambios en la condición de salud,
dificultades de acceso o necesidades de apoyo.
- Asegurar la continuidad
de los cuidados: mantener disponibles
los medicamentos, tratamientos e insumos indispensables. Las personas
electrodependientes deben conservar vigente su inscripción ante la
Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) e informar su
condición al equipo de salud.
- Contar con un plan
familiar: definir vías de
evacuación, un punto de encuentro y quién ayudará a las personas que
requieren mayor apoyo.
- Evacuar oportunamente: ante una indicación preventiva, no
esperar a que aumente el riesgo y solicitar apoyo al establecimiento de
salud cuando sea necesario.
- Evitar exposiciones
innecesarias: no cruzar sectores
inundados, mantenerse lejos de tendidos eléctricos caídos y no efectuar
reparaciones de techumbre durante condiciones meteorológicas adversas.
Kit básico para las primeras 72 horas
Además,
cada hogar debería disponer de provisiones para enfrentar las primeras 48 a 72
horas de una emergencia. Según Senapred, el kit debe permanecer en un lugar
conocido y de fácil acceso.
Debe
contener, al menos:
- Dos litros de agua por
persona al día.
- Alimentos no perecibles
que puedan consumirse sin cocinar.
- Linterna y radio con
pilas adicionales.
- Botiquín de primeros
auxilios.
- Medicamentos de uso
habitual y copia de las recetas.
- Artículos de higiene
personal.
- Dinero en efectivo y
copias de documentos importantes.
El
contenido debe adaptarse a cada hogar. Las familias con niños pequeños,
personas mayores, personas con discapacidad, pacientes electrodependientes o
mascotas deben sumar los insumos que necesiten.


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