MENSTRUACIÓN DIGNA EN CHILE: AHF PIDE ELIMINAR IMPUESTOS A PRODUCTOS MENSTRUALES Y ALERTA POR CIFRAS DE POBREZA MENSTRUAL
Cada 28 de mayo se conmemora el Día
Internacional de la Salud Menstrual, una fecha que busca visibilizar las
desigualdades y barreras que enfrentan millones de mujeres y personas
menstruantes en el mundo. En este contexto, la organización AIDS Healthcare
Foundation (AHF) hizo un llamado a los gobiernos de América Latina y el Caribe
a eliminar los impuestos sobre productos de gestión menstrual y avanzar hacia
políticas públicas que aseguren una menstruación digna.
La organización advirtió que, aunque menstruar
es un proceso biológico natural, en gran parte de la región los productos
esenciales para gestionarlo, como toallas higiénicas, tampones y copas
menstruales, siguen siendo considerados artículos no esenciales y continúan
gravados con impuestos.
“Menstruar no puede seguir siendo un
privilegio condicionado al nivel de ingresos. Los productos menstruales son
artículos de primera necesidad y deben tratarse como tales”, sostuvo Francisco
Rubio, director de Advocacy de AHF para América Latina y el Caribe.
Realidad en Chile
En Chile, los productos menstruales continúan
afectos al IVA general de 19%, lo que, según organizaciones sociales y
especialistas, impacta especialmente a mujeres y adolescentes de menores
ingresos. El debate ha cobrado fuerza en los últimos años debido a las
crecientes evidencias sobre pobreza menstrual y desigualdad en el acceso a
productos básicos.
Datos de la “Encuesta de Salud Menstrual 2025”,
elaborada por Ipsos Chile, el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género,
SernamEG, Softys y Tribu Academy, y publicada en enero de este año, muestran la
magnitud del problema en el país. El estudio reveló que el 29% de las mujeres
entre 18 y 45 años ha tenido períodos de su vida en los que no pudo acceder a
productos menstruales.
La misma encuesta mostró que al 8% de las
mujeres chilenas les resulta difícil o muy difícil costear productos
menstruales, cifra que aumenta en los sectores socioeconómicos más vulnerables.
Además, 234.757 mujeres no tuvieron acceso a un producto menstrual cuando
enfrentaron su primera menstruación.
El estudio también evidenció las consecuencias
sociales y educativas de esta problemática. Un 38% de las encuestadas declaró
haber dejado de asistir algunos días al colegio durante la adolescencia por
motivos asociados a la menstruación, mientras que el 62% señaló evitar
actividades deportivas o recreativas.
Otro dato relevante es que solo 4 de cada 10
mujeres dijeron sentirse seguras en el colegio cuando estaban menstruando.
Asimismo, el 63% afirmó haberse restado de actividades sociales durante su
periodo menstrual y un 37% reconoció haber sufrido discriminación, rechazo o
acoso relacionado con la menstruación.
Problema de salud pública y equidad social
Desde AHF Chile, el médico especialista en
salud pública y director de la organización en el país, Carlos Becerra, señaló
que la pobreza menstrual debe entenderse como un problema de salud pública y de
equidad social: “En Chile todavía hay miles de mujeres y adolescentes que deben
elegir entre comprar productos menstruales o cubrir otras necesidades básicas.
Eso no solo afecta su salud física, sino también su bienestar emocional, su
asistencia escolar, su participación social y su dignidad. La menstruación no
puede seguir siendo tratada como un tema secundario”.
El especialista agregó que eliminar impuestos
a estos productos sería una medida concreta para disminuir barreras de acceso,
especialmente en contextos de vulnerabilidad económica. “Los datos de la
encuesta publicada este año muestran que la pobreza menstrual existe y afecta a
una parte importante de la población. Por eso necesitamos políticas públicas
integrales, como acceso gratuito en establecimientos educacionales y espacios
comunitarios, educación menstrual y mayor acceso a atención especializada”, añadió.
Algunos países de la región ya han avanzado en
este tema. Colombia eliminó el IVA a productos menstruales en 2018 tras un
fallo de su Corte Constitucional, mientras que México implementó tasa cero de
IVA para diversos productos desde 2022.
La pobreza menstrual no se limita únicamente a
la falta de productos. También involucra dificultades de acceso a agua potable,
baños seguros, educación menstrual y atención de salud oportuna. Según la
encuesta, 6 de cada 10 mujeres no acceden regularmente a atención especializada
en salud menstrual, pese a que muchas reportan síntomas como dolor intenso,
ciclos irregulares o alteraciones emocionales asociadas al periodo.

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