Columna de Opinión Profesor Iván Gutiérrez Norambuena, funcionario del Servicio Local de Educación Pública Maule Costa. Oficina Constitución.
El 21 de mayo de 1879, es una fecha que todos los chilenos recordamos, Durante nuestra vida, mucho se nos ha enseñado sobre la batalla y el glorioso Combate Naval de Iquique. Por tanto, Corresponde Homenajear a nuestra Armada y a la epopeya de la Rada en la figura de quien fuera el principal protagonista de aquel día, EL CAPITÁN ARTURO PRAT CHACÓN.
Pocos son los actos, en que el arrojo y el heroísmo se conjugan de tal manera que, ante el imperativo del honor a la Patria, no se trepida en entregar la vida. Y Prat, personifica a este héroe, al hombre que, puesto en semejante encrucijada, no duda en abrir su corazón para entregárselo a la patria, DEJÁNDONOS una Inmortal semblanza “que la Vida se puede entregar, cuando se lucha Por el Otro, llámese amigo o madre, padre, hijo o Patria”. Entendiendo que la vida, vale la pena vivirla y que ofrendarla por ideales, hacen al hombre, más humano y lo transforma en un serafín admirable, un ejemplo para nuestra actual vida y la futura existencia.
En Prat encontramos trascendencia en sus virtudes: por su lealtad, su compromiso y su entrega a la patria. Una persona que prodigó y demostró soporte valórico en su actuar, guía para las vigentes y futuras generaciones. Admirado no por sus hazañas sino por representar la idea y el modelo de la dedicación y el sacrificio, que graba en la historia de la nación una identidad ejemplarizadora tanto institucional, como ciudadana. Además de ser un hombre de profunda inspiración espiritual, consecuente con la prudencia, el ejercicio de la justicia, la templanza y la fortaleza moral, valores que asociaba a sus postulados y principios de vida, como son: Dios, Patria, Hermandad y Familia, conceptos estos, que adornaban su personalidad.
En cada uno de sus actos, practicó la rectitud de la palabra, fue un marinero sobrio y sencillo, un hombre de una extraordinaria fortaleza mental, la cual supo cultivar, respetar y cumplir desde su más tierna infancia, Prat fue siempre un hombre ecuánime, demostrado por su amor a la justicia y manifestado en su amada marina, como fiscal, como defensor y finalmente como abogado.
En Prat la lealtad, era entendida como la devoción sincera, voluntaria e inalterable hacia una gran causa común. Representa la obligación moral de ser franco para con las leyes de la fidelidad, del honor y de la hombría. Prat fue siempre leal a sus principios, a su Patria, a la institución, familia, a sus superiores y subordinados. Esa lealtad y su Fe en lo que podría lograr, lo impulsó a saltar sin temor y convencimiento al abordaje sobre el monitor Huáscar.
He aquí la más significativa enseñanza de Arturo Prat, asociada a su carácter Marino, a la formación institucional y a su amor por la nación, como todo hombre de Mar. Por tanto, como aprendizaje, podemos decir que en cada acción que ejerzamos, en cada acto en la que tengamos que decidir, en cada uno de nuestros compromisos, la figura de Prat, nos iluminará en aras del logro de la justicia, la ponderación, la sensatez y de la equidad.
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