El sarampión volvió a encender las alertas sanitarias en Latinoamérica con un brote registrado en el Perú, que motivó medidas de emergencia en ciudades como Lima, Callao y Tacna. Esta situación enciende las alarmas en Chile, especialmente por la aparición de casos importados desde zonas limítrofes.
El refuerzo dispuesto por el Ministerio de Salud incluye la
búsqueda activa de posibles casos no identificados en servicios de urgencia,
con especial atención en la Región de Arica y Parinacota. En este escenario, la
epidemióloga y directora del Departamento de Salud Pública de la Universidad de
Talca, Érika Retamal Contreras, llamó a "revisar los esquemas de
vacunación y a fortalecer la consulta oportuna ante eventuales síntomas".
Si bien Chile no registra circulación endémica de sarampión
desde 1993, el virus puede reingresar al país si encuentra personas
susceptibles, especialmente en contextos de alta movilidad internacional.
La académica explicó que el sarampión "es una
enfermedad viral altamente contagiosa que puede provocar fiebre, dolor de
garganta, congestión nasal, manchas en la boca —denominadas manchas de Koplik—
y erupciones o sarpullido en la piel, conocido antiguamente en Chile como
alfombrilla".
La epidemióloga recalcó que esta enfermedad no debe mirarse
como un cuadro menor, ya que puede derivar en complicaciones graves e incluso
la muerte. "Es una de las enfermedades con mayor capacidad de propagación.
Mientras una persona con COVID-19 podía contagiar a dos o tres, alguien con
sarampión puede transmitir el virus entre 12 y 18 personas", advirtió la
especialista.
¿Quiénes deben revisar su esquema de vacunación?
La respuesta apunta especialmente a las personas nacidas
entre 1971 y 1981, grupo que podría no haber recibido el esquema completo de
inmunización, explicó la académica. "Durante ese periodo se observó una
baja en la cobertura de las dosis de refuerzo en el país. Como la inmunización
contra el sarampión requiere dos dosis -a los 12 y 36 meses-, quienes no
completaron ese esquema están en riesgo", explicó la epidemióloga.
El riesgo de contagio no solo es alto, sino también difícil
de controlar, ya que el virus puede permanecer en el aire durante varios
minutos. Por ello, la vacunación masiva sigue siendo la principal herramienta
para evitar su diseminación. "Para alcanzar la inmunidad de rebaño
necesitamos una cobertura superior al 90%", recalcó la especialista.
La recomendación también alcanza a niños, familias con
viajes programados y comunidades migrantes que puedan no estar familiarizadas
con la cultura sanitaria chilena. Así lo indicó la epidemióloga quien insistió
en que "los padres, madres, apoderados revisen el carnet de vacunación de
sus hijos y consulten en el CESFAM o en centros de salud cuando los esquemas de
inmunización están incompletos".
En el caso de menores de un año que deban viajar a zonas de
Perú donde existe brote, la especialista advirtió que deben ser vacunados.
Asimismo, destacó que Chile cuenta con herramientas para responder ante
posibles casos importados. "Tenemos vigilancia activa para sarampión y un
esquema de notificación obligatoria que permite activar la búsqueda de casos
cuando corresponde", añadió.
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