Los libros esconden detalles y mensajes en su contenido, fruto
del cuidado trabajo editorial con que un autor plasma su intención en cada
página para compartir una parte de su mundo interior y de su disciplina. Del
mismo modo, las palabras inscritas en los muros comunican de forma silenciosa,
permanente y con distintas profundidades según quien las observa. Ese es el
punto de partida de “El arquitecto y su nombre en la fachada”, -nuevo libro
publicado por Ediciones UCM de 572 páginas- y escrito por el académico e
investigador de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Maule
(UCM), Samuel García-Oteiza.
Movido desde temprana edad por la fascinación de descubrir
palabras sobre las paredes, García-Oteiza construyó una investigación que
combina ensayo, fotografía y reflexión en torno a una práctica tan visible como
poco estudiada: la costumbre de los arquitectos de firmar sus obras en las
fachadas de edificios, viviendas, bancos, iglesias, bibliotecas y otros
inmuebles construidos en Chile durante la primera mitad del siglo XX.
“Si los pintores, escultores y artesanos firman sus obras, ¿por
qué no habrían de hacerlo los arquitectos?”, es la pregunta que abre el libro y
que conduce al lector por un recorrido que incluye cerca de un centenar de
casos registrados entre Viña del Mar y Punta Arenas.
La investigación reúne ejemplos tan emblemáticos como la Bolsa
de Santiago, obra de Emilio Jéquier; el Palacio Sara Braun, de Numa Mayer, en
Punta Arenas; o edificaciones de Esteban Orlando Fernando Harrington en
Valparaíso. Las firmas aparecen en concreto, metal, relieve o bajo relieve, y
evidencian estilos, caligrafías y decisiones estéticas que van mucho más allá
de una simple marca decorativa.
“Este libro aborda una práctica que fue muy fuerte entre 1900 y
1960, este arte de firmar la fachada del edificio. Algunos arquitectos
diseñaban cuidadosamente la tipografía de sus nombres y uno puede ver cómo esa
firma cambia junto con su arquitectura. Hay letras góticas, art nouveau, art
déco y modernas. En algunos casos, la tipografía incluso se adelanta al propio
edificio”, explicó Samuel García-Oteiza.
El académico agregó que, tras dos años de trabajo, el libro
terminó transformándose en una suerte de cartografía nacional de esta práctica.
“Se recorrieron ciudades como Santiago, Valparaíso, Viña del Mar, Rancagua,
Curicó, Cauquenes, Temuco, Valdivia, Concepción, Osorno, Puerto Montt y Punta
Arenas, entre muchas otras. La idea fue construir un ensayo casi enciclopédico,
capaz de conectar edificios, autores, estilos y épocas”, sostuvo.
Además de las fotografías y del ensayo principal, la publicación
incorpora textos de Guillermo Valdés y Alex Paulsen, académicos de la Facultad
de Ciencias de la Ingeniería UCM; de Anita Puig, arquitecta y directora de
Arquitectura de la Universidad Finis Terrae; y del investigador internacional
Paul Emmons, académico de Virginia Tech, quien aborda el fenómeno de la firma
arquitectónica desde una perspectiva histórica y mundial.
Para Ediciones UCM, en palabras de su editor Darío Piña, es “un libro que viene a reforzar
nuestra colección Territorio, bajo una edición que incluye un importante número
de fotografías que muestran las firmas de arquitectos en edificios –sus
estilos, tipografías, tamaños–, acompañadas de ensayos que reflexionan sobre
esta práctica visible, aunque poco estudiada. Hay un importante trabajo de
edición y diseño, sumamos índices territoriales y por arquitecto, presentamos
un texto bilingüe de Paul Emmons, entre otros aspectos, que vuelven esta obra interesante
no solo para los lectores cercanos a la arquitectura, sino también para quienes
deseen ahondar en el carácter histórico, cultural y social de estas firmas”.
Leer desde la imagen
Uno de los aspectos más destacados de la publicación es su
propuesta visual. Lejos de ser un simple registro documental, el libro
construye una narrativa fotográfica cuidada y coherente, donde las imágenes
dialogan entre sí a partir de la luz, el encuadre y el uso de diagonales.
Las fotografías fueron trabajadas con especial atención al
ángulo de la cámara, privilegiando perspectivas que conducen la mirada y
generan una sensación de calma y contemplación. A ello se suma el amplio uso de
espacios en blanco y aire en las páginas, recurso editorial que otorga mayor
protagonismo a las imágenes y permite que la historia de estas firmas se
explique casi por sí sola a medida que avanza el libro.
“Es de verdad precioso. La diagramación es perfecta, concisa,
elemental. Uno puede ir directo al grano: ver las palabras, ver los nombres de
estos arquitectos y, al mismo tiempo, abrir nuevas miradas sobre la
arquitectura chilena desde un punto de vista más humano”, destacó Luis
Darmendrail Salvo, arquitecto, y destacado investigador del patrimonio
arquitectónico y urbano de la ciudad de Concepción.
El especialista valoró además el carácter inédito de la
publicación. “Me fascinó el compendio tan panorámico, tan completo y diverso.
Hay distintas épocas, lenguajes arquitectónicos y caligrafías. Uno puede
reconocer letras más orgánicas, otras más formales. Es un trabajo muy bien
logrado y abre la posibilidad de seguir investigando la dimensión humana que
existe detrás de cada obra”, afirmó.
Para García-Oteiza, las firmas en las fachadas revelan no solo
una voluntad de autoría, sino también una manera de entender la arquitectura y
el lugar del arquitecto en la sociedad.
“Más que un elemento decorativo, la firma puede entenderse como
una síntesis conceptual del proyecto. Hay algo en ese pequeño detalle que habla
de cómo el arquitecto pensó todo el edificio. También hay una dimensión de
prestigio, de autoría intelectual y de deseo de permanencia”, señaló.
La publicación fue posible gracias al apoyo de un proyecto
interno de investigación de la Universidad Católica del Maule, de la Facultad
de Ciencias de la Ingeniería y de Ediciones UCM.
“El arquitecto y su nombre en la fachada” ya se encuentra
disponible a través de Ediciones UCM y marca el inicio de una línea de
investigación que el autor espera continuar próximamente con un nuevo volumen
dedicado exclusivamente a las firmas arquitectónicas presentes en Talca.


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