Promover el movimiento y crear conciencia sobre
los riesgos del sedentarismo son los objetivos
del Día
de la Actividad Física, que la Organización
Mundial de la Salud (OMS) conmemora cada 6
de abril.
La fecha pone el acento en los beneficios de la actividad
regular y su aporte en la prevención de enfermedades crónicas, deterioro
funcional y pérdida de autonomía, especialmente en personas mayores.
El kinesiólogo José Manuel Valdés sostuvo que envejecer activamente no solo mejora el cuerpo, sino también el
ánimo, la independencia y la dignidad en esta etapa de la
vida.
“El
sedentarismo hace que la persona pierda fuerza y masa muscular y que se
atrofien los tejidos. Los huesos, al igual que los tendones y los cartílagos, se ponen
más frágiles y se puede
perder el equilibrio y aumentar el peligro de caídas”, señaló.
Pero los
efectos de la actividad física no se
limitan al aparato locomotor. Según explicó Valdés, la falta de movimiento se relaciona asimismo con la
aparición o agravamiento de enfermedades metabólicas como diabetes,
hipertensión, sobrepeso y obesidad.
“Lo
importante es mantenerse funcional. Hacer actividad física y, sobre todo, hacer
ejercicio, evita muchas enfermedades y mejora la calidad de vida. El ejercicio además libera
sustancias que mejoran el estado de ánimo y dan más energía, por lo que es altamente recomendable en este grupo etario,
donde muchas veces aparecen el aislamiento, la pérdida de redes y la
fragilidad emocional”, afirmó.
¿Gimnasio o kinesiólogo?
Uno de los
puntos que genera más interés entre las personas mayores es dónde iniciar
actividad física de manera segura. Al respecto, Valdés sugirió no seguir rutinas sin evaluación profesional. “La
diferencia entre un gimnasio y un kinesiólogo es que nosotros trabajamos con
personas que tienen alguna enfermedad, lesión o condición de salud. Una persona mayor sin patologías y con
supervisión adecuada podría entrenar en un gimnasio, pero la mayoría de los
adultos mayores presenta alguna condición de base”, advirtió.
El kinesiólogo, que atiende en el nuevo centro médico “SR
Salud” de Talca, apuntó que los dolores más frecuentes afectan a las rodillas,
espalda y hombros.
“Si un dolor aparece y dura algunos días, probablemente
hay un tejido o una parte del cuerpo sensible o resentida. Hoy ya no hablamos
de dolores crónicos, sino persistentes, porque esas molestias no van a durar necesariamente
toda la vida ni con la misma intensidad. A través del ejercicio muchas personas
se dan cuenta de que el dolor cambia, disminuye o incluso desaparece”, subrayó.
La presidenta del Grupo de Adultos Mayores “Villa San Agustín”,
Huille Sánchez, valoró la existencia de espacios con
mayor sensibilidad hacia las personas mayores, tras participar en una charla informativa acerca de las prestaciones del
recinto. “Es bueno tener más alternativas, más en este tiempo que ya somos mayores y
necesitamos que nos atiendan bien, con tiempo,
claridad y trato digno”, señaló.


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