Marzo no
solo trae el regreso a clases. También
instala una rutina exigente que para
muchos niños, niñas y adolescentes, puede traducirse en estrés, ansiedad e
incluso malestares físicos.
El inicio
del año escolar implica adaptarse nuevamente a horarios, evaluaciones y
dinámicas sociales. Aunque se trata de un proceso habitual, especialistas
recalcan que no deja de ser desafiante.
“El regreso a clases si bien es una situación que niños,
niñas y adolescentes viven todos los años, igual genera incertidumbre y sigue
siendo una experiencia desconocida, porque cambian de profesores, hay
estudiantes nuevos y se presentan otros desafíos, sumado a la carga académica y
las expectativas de la familia, los profesores y ellos mismos que ya de por sí
genera ansiedad y estrés. No hay que olvidar
que algunos niños, niñas y adolescentes viven situaciones difíciles en sus
establecimientos educativos, como el acoso escolar, problemas de convivencia o
en su rendimiento académico, por lo que para ellos puede ser más complejo el
proceso de adaptación”, sostuvo la psicóloga infanto-juvenil del
Centro Médico San Rafael en Talca, María José Guardia.
La experta señaló que la ansiedad escolar no solo se
expresa en el ámbito emocional, sino también en lo físico. Cuando estos síntomas son
persistentes o afectan el funcionamiento cotidiano, Guardia recomendó evaluar
apoyo profesional.
“Es esperable que niños, niñas y adolescentes experimenten ansiedad las primeras semanas, ya
que es un proceso de adaptación que requiere tiempo, sin embargo, si pasado los
meses observamos que los síntomas empeoran, es importante buscar ayuda
profesional. A nivel emocional, puede aparecer
preocupación excesiva, pánico o sensación constante de estar en peligro; a nivel físico, tener taquicardia, temblores,
mareos, dolores de cabeza o de estómago y a nivel
comportamental, evitar ir al colegio y
alteraciones en su apetito o sueño”, precisó.
Rol de la familia
Para abordar este proceso, la principal
recomendación es normalizar las emociones y acompañar a los estudiantes. “Más
que eliminar la ansiedad, el objetivo debe ser acompañarla. El mejor apoyo que
pueden brindar los adultos es escuchar, contener y transmitir calma”, enfatizó
la especialista.
Guardia reconoció asimismo que la ansiedad
se mantiene como uno de los principales malestares psicológicos en el país. De
acuerdo al estudio “Termómetro de Salud Mental en Chile”, elaborado por la ACHS
y el Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales, uno de cada cuatro
chilenos exhibe síntomas ansiosos.
“En los últimos años, Chile ha presentado
las tasas más altas de Latinoamérica en trastornos de ansiedad, no sólo en
niños, niñas, adolescentes, sino también en jóvenes que se encuentran cursando
enseñanza superior, sumado a un aumento de la depresión. Esto refleja la
necesidad de contar con más políticas públicas, planes y programas dedicados a
cuidar la salud mental y una atención de calidad, acorde y oportuna”, precisó.
El Centro Médico San Rafael cuenta con un
equipo multidisciplinario de psicólogos en su sede ubicada en 3 Oriente, Talca,
y próximamente inaugurará una segunda sucursal en la ciudad.

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