CHILE REAFIRMA SU COMPROMISO CON LA SEGURIDAD ALIMENTARIA EN LA 39ª CONFERENCIA REGIONAL DE LA FAO




En el marco de la 39ª Conferencia Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para América Latina y el Caribe, que se desarrolla en Brasilia, la ministra de Agricultura de Chile, Ignacia Fernández, participó en las jornadas de diálogo estratégico centradas en los desafíos del hambre, la pobreza y la desigualdad en la región.

En su exposición, la autoridad compartió la experiencia de Chile en materia de seguridad alimentaria y nutricional, subrayando que esta no puede abordarse exclusivamente desde la política agrícola. “En Chile hemos asumido que la seguridad alimentaria y nutricional requiere una decisión política integral, sostenida, basada en evidencia y con un fuerte enfoque en los territorios”, indicó.

 En ese contexto, explicó que durante el gobierno del presidente Gabriel Boric se adoptó una Estrategia Nacional de Soberanía para la Seguridad Alimentaria que articula la agricultura con el desarrollo social, la salud, la educación, la economía y el medio ambiente.

“La desigualdad alimentaria exige una gobernanza intersectorial. El hambre se explica por ingresos insuficientes, pero también por desigualdades territoriales, brechas de acceso a alimentos saludables y vulnerabilidad climática. Cuando las políticas dialogan entre sí, los resultados son más efectivos y sostenibles en el tiempo”, sostuvo Fernández.

 La ministra Ignacia Fernández enfatizó, también, la necesidad de fortalecer estructuralmente a la agricultura familiar campesina e indígena, no solo como sector productivo, sino como actor estratégico del abastecimiento local y la resiliencia climática. “Invertir en los pequeños productores, en asociatividad, cooperativismo, acceso a mercados, innovación y tecnologías de riego no es solamente política agrícola; es una política concreta de reducción de desigualdades”, afirmó.

Asimismo, subrayó que no es posible erradicar el hambre sin cerrar las brechas de género en el mundo rural. “Las mujeres rurales sostienen los sistemas alimentarios, participan en la producción, el procesamiento, la comercialización y el cuidado. Sin embargo, enfrentan mayores barreras de acceso a la tierra, al financiamiento, a la asistencia técnica y a la protección social”, señaló.

 La ministra agregó que “incorporar la participación plena de las mujeres en las políticas agroalimentarias no es solo una cuestión de justicia, es una condición de eficacia. Cuando las mujeres acceden a recursos productivos e ingresos propios, mejora la seguridad alimentaria de los hogares y se fortalece el desarrollo territorial”.

Finalmente, la ministra Fernández reafirmó el compromiso de Chile con una agenda regional que integre políticas productivas, sociales y de igualdad de género. “Nuestra región tiene tierra, agua, conocimiento y capacidad productiva. Lo que necesitamos es decisión política e inversión decidida en quienes sostienen nuestros territorios rurales. El hambre no es inevitable, es desigualdad. Y la desigualdad se transforma con voluntad política. América Latina puede seguir alimentando al mundo; hagamos que también garantice dignidad y seguridad alimentaria en nuestra propia región”, concluyó.

 Reunión del Consejo Agropecuario del Sur

 Durante su visita a la capital de Brasil, la ministra Ignacia Fernández participó también en la 51ª Reunión Ordinaria del Consejo Agropecuario del Sur (CAS) foro de consulta y cooperación que integran Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, en la que se trataron desafíos sanitarios y comerciales, y se acordaron nuevas iniciativas de colaboración.

 En la reunión se formalizó el traspaso de la presidencia pro tempore del CAS de Argentina a Bolivia, por lo que los debates fueron conducidos por el ministro boliviano, Óscar Mario Justiniano.

En la reunión se formalizó el Acuerdo de Cooperación Técnica Internacional para la implementación del proyecto Cacao Brasil Agrofloresta, firmado entre el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil a través del Ceplac (Comisión Ejecutiva del Plan para el Cultivo del Cacao) y el IICA, con un aporte de 23 millones de dólares del Fondo Verde del Clima.

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