CONFIRMAN PRESENCIA DE FRAGATAS PORTUGUESAS EN ILOCA Y LLAMAN A EXTREMAR PRECAUCIONES

 


La Capitanía de Puerto de Constitución confirmó durante los últimos días la presencia de fragatas portuguesas en las costas de la Región del Maule, específicamente en el sector de Iloca, comuna de Licantén. Ante esta situación, la autoridad marítima dispuso patrullajes preventivos para verificar y cuantificar la presencia de estos organismos en la zona.

De acuerdo con la información entregada por el Ministerio de Salud, actualmente no se cumplen las condiciones para decretar el cierre de playas, ni para prohibir el baño o las actividades recreativas. Sin embargo, las autoridades reiteraron el llamado al autocuidado, recomendando a la comunidad y visitantes evitar cualquier tipo de contacto con estos ejemplares.

La fragata portuguesa se reconoce por su flotador alargado de color azul violáceo y por sus largos tentáculos, los cuales pueden provocar lesiones dolorosas al entrar en contacto con la piel.

Picadura de la fragata portuguesa

La autoridad marítima informó que se mantendrá el monitoreo permanente de las playas bajo su jurisdicción y recordó que, ante cualquier contacto con uno de estos organismos, se debe acudir de inmediato al centro asistencial más cercano y dar aviso al número de emergencias 137 de la Armada de Chile.

En Chile ya se han registrado avistamientos en distintos puntos del litoral, principalmente en la zona centro del país. Balnearios de las regiones de Valparaíso, O’Higgins y Maule han reportado la llegada de estos organismos, situación que en ocasiones ha derivado en medidas preventivas como cierres temporales de playas y reforzamiento de la vigilancia. Su aparición suele estar asociada a corrientes marinas y condiciones climáticas que las arrastran hacia la costa.

El contacto con una fragata portuguesa puede provocar intenso dolor, enrojecimiento de la piel, ardor y marcas similares a quemaduras. En algunos casos, también puede generar reacciones más severas, como náuseas, mareos o dificultades respiratorias, especialmente en personas sensibles. Por ello, las autoridades insisten en no tocar estos ejemplares, incluso cuando se encuentren varados en la orilla, ya que sus tentáculos mantienen su capacidad irritante.

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