Un
escenario de deterioro moderado pero persistente es el que enfrenta actualmente
el mercado laboral de la Región del Maule, según el análisis del académico e
investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del Maule
(CIEAM) de la Universidad Católica del Maule, Dasten Julián, a partir de los
datos del trimestre septiembre–noviembre de 2025 publicados por el Instituto
Nacional de Estadística (INE).
De
acuerdo con el especialista, la tasa de desocupación regional aumentó 0,4
puntos porcentuales en comparación interanual, fenómeno que no responde a una
mayor participación laboral, sino a una contracción de la actividad. “El
aumento del desempleo no se explica por más personas buscando trabajo, sino por
la caída simultánea de la fuerza de trabajo y de los ocupados”, sostuvo el
investigador, agregando que este comportamiento “sugiere fenómenos de
desaliento y salida del mercado laboral más que un shock de la oferta laboral”,
afirmó.
Según
indicó el experto del CIEAM UCM, este retroceso en la participación y la
ocupación, junto con el aumento de la población fuera de la fuerza de trabajo -especialmente
de los inactivos habituales-, refuerza la lectura de una debilidad estructural
del mercado laboral regional, asociada a rasgos persistentes del aparato
productivo del Maule.
En
ese contexto, Julián explicó que esta debilidad se concentra en varios factores
clave. Por una parte, existe una caída del empleo en sectores como agricultura
y pesca, manufactura y enseñanza, áreas altamente sensibles a la
estacionalidad, a los ciclos económicos y, por otro lado, a decisiones de
política fiscal. “Esto da cuenta de una estructura productiva con baja
diversificación y alta exposición a shocks”, advirtió.
A
ello se suma que el ajuste del mercado laboral se expresa más en la salida de
personas que en la búsqueda activa de empleo. El aumento del desempleo ocurre
junto a una menor participación y ocupación, además de un alza de la
inactividad habitual, lo que, según el académico, es característico de mercados
donde las oportunidades son escasas o de baja calidad, generando desaliento.
Subsistencia y baja capacidad de reabsorción
Otro
elemento relevante es el peso del trabajo por cuenta propia informal. El
investigador explicó que la contracción se concentra en esta categoría,
históricamente asociada al autoempleo de subsistencia en la región, y que
cuando este segmento cae “no es absorbido por el empleo asalariado, lo que
revela una baja capacidad de reabsorción del mercado laboral formal”, dijo.
Asimismo,
persiste una segmentación de género. Aunque la desocupación femenina muestra
una leve baja, aumentan la subutilización ampliada y la informalidad entre las
mujeres. “El mejor desempeño, entre comillas, se da en empleos más precarios,
no en una integración plena al mercado laboral”, enfatizó.
En
síntesis, para el académico de la Universidad Católica del Maule, la región
enfrenta “un mercado laboral poco dinámico, segmentado y con limitada creación
de empleo formal de calidad, rasgos que tienden a reproducirse en el tiempo”.
En esa línea, recalcó la importancia de profundizar el análisis futuro mediante
cruces de información del INE, considerando variables como sector económico,
categoría ocupacional y género, con el fin de construir perfiles más claros del
desempleo regional.
Finalmente,
el experto subrayó la necesidad de fortalecer las políticas públicas de empleo
y prospectiva laboral. Según planteó, los informes del observatorio laboral y
de la unidad de política de empleo del Ministerio del Trabajo y Previsión
Social, junto con los datos de demanda laboral, son herramientas estratégicas
para orientar procesos de capacitación y especialización. A ello sumó la
relevancia de iniciativas como la sala cuna universal y un subsidio unificado
al desempleo para avanzar en formalización laboral, anticipando que en los
próximos meses podrían comenzar a observarse efectos estacionales positivos
asociados a la cosecha agrícola y a una recuperación del empleo en el sector
educación.


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