¿POR QUÉ PUEDE CAMBIAR EL DESEO SEXUAL? SERVICIO DE SALUD MAULE EXPLICA QUÉ FACTORES PUEDEN INFLUIR

 


Hay etapas en que el deseo sexual cambia. Puede disminuir, sentirse distinto o dejar de ocupar el mismo lugar que antes. Y aunque muchas veces la primera explicación se busca en la relación de pareja, detrás pueden existir factores físicos, emocionales y sociales.

En el marco del Día Mundial de la Salud Sexual (4 de septiembre), el Servicio de Salud Maule (SSM) llamó a comprender que esta dimensión forma parte de la salud integral y que no se limita únicamente a las relaciones sexuales, la reproducción o la ausencia de enfermedades.

Gonzalo León, matrón del equipo de Salud Sexual y Reproductiva del Servicio de Salud Maule, integrado además por dos matronas, explicó que la sexualidad acompaña a las personas durante toda su vida y está influida por múltiples dimensiones.

“La salud sexual comprende distintos ámbitos. En lo físico influyen factores hormonales, cardiovasculares, reproductivos y urológicos; en lo emocional están la autoestima, la identidad y los vínculos afectivos; y en lo social influyen la calidad de las relaciones, la comunicación y también las normas culturales”, detalló.

El estrés también puede influir

El estrés, la ansiedad, la depresión o los cambios en la autoestima pueden repercutir en el bienestar sexual. A ello se suman las variaciones hormonales que aparecen en diferentes etapas de la vida.

En las mujeres, por ejemplo, el climaterio y el posparto pueden generar modificaciones físicas y emocionales que influyan en esta dimensión. En los hombres también pueden existir cambios hormonales y condiciones de salud que repercutan en la sexualidad.

“Todo puede influir porque la sexualidad es una dimensión amplia de la persona. El estrés, la salud mental, la ansiedad, la depresión o una afectación de la autoestima pueden tener un impacto”, explicó León.

La calidad de los vínculos también es relevante. Los problemas de comunicación, los conflictos dentro de la pareja o situaciones de violencia pueden afectar la manera en que una persona vive su sexualidad.

Sin embargo, desde el SSM enfatizan que un cambio en el deseo no necesariamente significa que exista un problema de pareja, ya que pueden coexistir diferentes causas.

Enfermedades y medicamentos también pueden generar cambios

Algunas enfermedades crónicas pueden afectar el bienestar sexual. Entre ellas se encuentran la diabetes y determinadas patologías cardiovasculares o neurológicas.

Asimismo, ciertos tratamientos pueden producir efectos secundarios relacionados con el deseo o la respuesta sexual.

“Hay medicamentos que pueden influir, como algunos antidepresivos, antihipertensivos y determinados tratamientos hormonales”, explicó el profesional.

En estos casos, la recomendación es consultar con el equipo de salud y no suspender tratamientos por cuenta propia.

Mucho más que una relación sexual

Uno de los principales desafíos para los equipos de salud es ampliar la manera en que socialmente se comprende la sexualidad.

“La sexualidad en una persona no es solamente una relación sexual o el coito. Es una forma de expresión, tiene que ver con cómo me relaciono, cómo hablo, cómo me presento frente a los demás y con aquello que quiero expresar”, señaló Gonzalo León.

Desde esta perspectiva, el bienestar sexual considera aspectos físicos, emocionales, mentales y sociales, y se relaciona con la posibilidad de vivir esta dimensión desde el respeto, el conocimiento y el autocuidado.

Actualmente, las atenciones de la red no cuentan con un registro estadístico específico denominado “consulta por bienestar sexual”. Sin embargo, parte importante de este trabajo se realiza mediante consejerías, controles y actividades educativas, donde las personas pueden plantear inquietudes y recibir orientación.

Uno de los grupos donde existe especial énfasis es la población adolescente, etapa en la que los equipos de matronería desarrollan acciones educativas y preventivas.

“Los adolescentes están más llanos a recibir información y muchos están comenzando una etapa de descubrimiento o iniciando sus relaciones sexuales. Poder entregarles herramientas permite que puedan desarrollar una sexualidad más sana”, indicó León.

El objetivo, agregó, es avanzar hacia una educación sexual que permita derribar tabúes y comprender esta dimensión como una parte natural del desarrollo humano.

Recomendaciones para cuidar la salud sexual

Desde el Servicio de Salud Maule entregaron algunas recomendaciones para fortalecer el bienestar sexual durante las distintas etapas de la vida:

  • Conocerse y conocer el propio cuerpo, identificando cambios o situaciones que generen preocupación.
  • Mantener controles periódicos con profesionales matrona o matrón, según corresponda.
  • Favorecer una comunicación abierta dentro de la pareja, expresando tanto aquello que genera bienestar como aquello que incomoda o no se desea.
  • Mantener siempre un consentimiento explícito y mutuo frente a las distintas prácticas sexuales.
  • Utilizar métodos de protección, de acuerdo con las características y necesidades de cada persona.
  • Consultar con un profesional de salud cuando existan cambios persistentes, dudas o dificultades que afecten el bienestar o la calidad de vida.

En el Día Mundial de la Salud Sexual, el llamado del Servicio de Salud Maule es a conversar sobre estos temas con mayor naturalidad, información y respeto.

Porque cuidar la salud sexual también implica conocerse, comunicarse, establecer límites, protegerse y pedir orientación cuando sea necesario.

 

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