23 AGRICULTORES DE ÑUBLE SERÁN PIONEROS EN LA INCORPORACIÓN DE NUEVAS ESPECIES FRUTALES EN LA REGIÓN
Un total de 23 agricultores
provenientes de las 21 comunas de la Región de Ñuble recibieron el diploma con
el que sus predios fueron reconocidos como parcelas demostrativas del proyecto “Fruticultura
Sostenible y Resiliente al Cambio Climático en la Región de Ñuble”.
En cada una de ellas,
profesionales de INIA Quilamapu establecerán las primeras plantas de pistacho,
macadamia y calafate, las que junto a castaño marrón y papayo están siendo potenciadas
en el marco de este gran proyecto que es apoyado por el Gobierno Regional de Ñuble.
Este verdadero hito para la
fruticultura regional, consolida un proceso de selección de productores
iniciado en diciembre de 2025 y marca el inicio del establecimiento de frutales
de alto potencial productivo en la región.
Las unidades demostrativas
estarán abiertas a toda la comunidad agrícola regional, lo que permitirá validar
prácticas de cultivo eficientes y sostenibles, promoviendo el intercambio de
experiencias, la asociatividad y la transferencia tecnológica a través de días
de campo y jornadas educativas.
Para garantizar el éxito de
cada huerto, el proyecto contempla un acompañamiento técnico continuo que
incluye la preparación especializada del terreno para el desarrollo de estas
especies, supervisión agronómica y la entrega total de los insumos bases
necesarios para la mantención de los frutales durante la duración del proyecto.
El gobernador regional de
Ñuble, Óscar Crisóstomo, valoró el alcance de este proyecto, destacando el
impacto que tendrá en los productores locales: “La implementación de estas
unidades demostrativas representan un paso concreto y transformador para la
agricultura de la región. A través de este trabajo en conjunto con INIA
Quilamapu, estamos llevando inversión, infraestructura y tecnología de
innovación a las 21 comunas de Ñuble. Nuestro compromiso es seguir
diversificando la base productiva y entregar herramientas y apoyo real a
nuestros agricultores para que sus familias sigan creciendo y proyectándose al
futuro.”
Por su parte, el
investigador de INIA Quilamapu y encargado del proyecto, Jorge Retamal, explicó
el valor técnico del acompañamiento continuo para asegurar el desarrollo y
productividad. “Para que estas parcelas sean exitosas, garantizamos un soporte
de apoyo integral a los productores. Esto se inicia con labores clave como la
preparación de suelo, la entrega de insumos base, en conjunto con el monitoreo
y orientación técnica. De esta forma, aseguramos un desarrollo óptimo de los frutales
y además acompañamos al agricultor en cada etapa del proyecto”.
Asimismo, Retamal precisó
que, dado que este tipo de proyectos requiere entre 4 y 5 años para ser
productivo, la aspiración del equipo es mantener el trabajo conjunto con el
Gobierno Regional para acompañar el manejo agronómico de estas unidades,
potenciar la asociatividad y abrir canales de comercialización para los
frutales.
Desde el sector productivo,
la incorporación de estas nuevas especies frutales representa un hito importante
para el desarrollo local. Al respecto, Carlos González, presidente de la
Asociación de Agricultores de Ñuble, destacó la relevancia de esta iniciativa
para los productores de la zona: “Para la asociación de agricultores esto es un
momento histórico. Es una causa noble y de un impacto tremendo que va en
beneficio de pequeños productores que tienen una agricultura de subsistencia.
Esto les va a permitir dar un salto tremendo a la fruta, cambiándoles la vida
desde el punto de vista productivo y económico.”
En esa misma línea,
productores beneficiados, como Gabriel Lagos, agricultor de la comuna de
Yungay, valoraron el impacto de la iniciativa en terreno, destacando la
importancia de que instituciones como INIA se desplieguen directamente en sus
predios para escuchar las necesidades locales y compartir conocimientos
técnicos con los agricultores de la región.
Con una cobertura total en
las 21 comunas, la iniciativa de INIA Quilamapu y el Gobierno Regional
impactará a más de mil agricultores mediante la introducción, capacitación y
potenciamiento de especies frutales innovadoras que actualmente presentan una
alta adaptabilidad climática.




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