Como
una plataforma que entregará soluciones medioambientales, la Universidad
Católica del Maule (UCM) creó su primera empresa de base tecnológica (EBT). La
denominada NATPOL -abreviatura de “Nature” y “Polymers”- dispone de un amplio portafolio
de servicios, que van desde la transformación de desechos
agrícolas en bioplástico hasta la caracterización físico-química de materiales
complejos.
“Es una
apuesta muy ambiciosa y potente. Constituye un símbolo de cambio institucional,
que articula capacidades científicas con necesidades regionales y posiciona a
la universidad como actor clave en la innovación en centro sur de Chile”,
manifestó el rector del plantel, Dr. Claudio Rojas.
La
compañía, que estará a cargo de los académicos Rodrigo Andler, Rodrigo Morales
y Cristián Valdés, ya cuenta con dos tecnologías registradas ante el Instituto
Nacional de Propiedad Industrial (INAPI).
“Estamos
muy contentos con este hito. Para nosotros es un sueño materializar lo que
hacemos en el laboratorio y llevarlo a la aplicación real”, dijo Andler.
“Los registros ante INAPI -puntualizó-
hablan de un nivel de madurez alto, con dos procesos distintos para producir
biopolímeros con residuos del agro. Tenemos en esta zona materia prima
abundante y las capacidades para generar valor agregado a partir de esa materia
prima. A través de la biotransformación, la plataforma buscará el desarrollo de
tecnologías mediante el uso de bacterias y enzimas, para ofrecer soluciones a
problemáticas que afectan al medioambiente y a la sociedad”.
La empresa
dio sus pasos iniciales en 2019, cuando Andler y Morales - doctores en
Biotecnología Molecular y Biotecnología y en Ingeniería en Ciencias de los
Biorecursos, respectivamente- realizaron una mentoría en la Universidad de
Riverside en Estados Unidos, tras adjudicarse un concurso de la Corporación
KnowHub Chile, que apoya iniciativas de emprendimiento con sustento científico-tecnológico
y proyección comercial.
Abriendo
puertas
Al
interior de la UCM, la nueva entidad emerge como un precedente para investigadores
que deseen liderar modelos de negocio derivados de la I+D. “Se trata de un gran
avance para la gestión de la innovación en nuestra universidad, que además
genera desarrollo productivo y empleo. Es un tremendo orgullo, porque da cuenta
de cómo se ha fortalecido la cultura de la innovación dentro de la institución”,
señaló la directora de Innovación, Desarrollo y Transferencia Tecnológica,
Fabiola Loyola.
NATPOL,
cuya creación contó con el apoyo del Comité de Propiedad Intelectual del
plantel, el Departamento Jurídico y la Oficina de Transferencia y
Licenciamiento, funcionará como cualquier empresa.
“La única
diferencia radica en que el núcleo central del modelo de negocio está dado por
las tecnologías que se generaron en la universidad”, precisó Loyola.
Andler y
Morales pertenecen a la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales del plantel,
mientras que Valdés, doctor en Ciencias Aplicadas, es científico del Centro de
Investigación en Estudios Avanzados del Maule (CIEAM), perteneciente a la
institución.
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