MINISTRA FERNÁNDEZ DESTACA ROL DE LAS MUJERES EN LOS SISTEMAS AGROALIMENTARIOS EN LANZAMIENTO DEL AÑO INTERNACIONAL DE LA MUJER AGRICULTORA
Esta iniciativa es impulsada por FAO y responde a la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que declaró el 2026 como Año Internacional de la Mujer Agricultora. La ministra de Agricultura anunció, además, que el Minagri lanzará la próxima semana la Estrategia Sectorial para Mujeres Rurales en el Agro 2025-2035.
Brasilia, 5 de marzo de 2026.- En el marco del lanzamiento
del Año Internacional de la Mujer Agricultora 2026, la ministra de Agricultura,
Ignacia Fernández, destacó el rol estratégico que cumplen las mujeres rurales
en la seguridad alimentaria y el desarrollo territorial de América Latina y el
Caribe, subrayando la necesidad de avanzar en políticas públicas que reduzcan
las brechas estructurales que aún enfrentan.
Durante la actividad, la ministra Fernández señaló que la
igualdad de género es un factor clave para el desarrollo sostenible del sector.
“La igualdad de género es, por cierto, una agenda de derechos, pero también es
una condición de viabilidad económica y de estabilidad territorial para nuestra
región”, afirmó.
En América Latina y el Caribe, las mujeres representan el 36
% de la fuerza laboral de los sistemas agroalimentarios y desempeñan un rol
especialmente relevante en las etapas no agrícolas de la cadena alimentaria. De
acuerdo con datos de FAO, siete de cada diez mujeres participan en actividades
de transformación, comercialización y distribución de alimentos, contribuyendo
a la agregación de valor y al dinamismo de las economías locales.
“América Latina es una región estratégica para la seguridad
alimentaria global, pero esa capacidad productiva descansa en gran medida sobre
el trabajo de las mujeres. Son ellas quienes sostienen buena parte de la
agregación de valor, la circulación local de alimentos y la resiliencia de las
comunidades frente a crisis y desastres”, sostuvo la ministra Fernández.
Tal como lo plantea la secretaria de Estado, las mujeres
rurales continúan enfrentando importantes desigualdades. Persisten brechas en
el acceso a la tierra, al agua, al financiamiento, a la innovación y a los
mercados, así como una sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidados no
remunerado que limita sus oportunidades de desarrollo económico.
En Chile, la pobreza por ingresos en mujeres rurales alcanza
cerca del 25 %, una cifra superior a la de los hombres rurales y a la de las
mujeres urbanas. En este escenario, la ministra Fernández destacó que el
Gobierno del presidente Boric ha incorporado el enfoque de género como un eje
transversal de su política sectorial.
Algunas de las medidas implementadas son el fortalecimiento
del Programa Mujeres Rurales desarrollado por el Instituto de Desarrollo
Agropecuario (INDAP) en conjunto con Fundación para la Promoción y Desarrollo
de la Mujer (PRODEMU), ampliando el acceso de las participantes a inversión
productiva, capacitación y redes de comercialización.
Asimismo, se creó un concurso nacional de la Ley de Fomento
al Riego exclusivo para mujeres, impulsando un acceso más equitativo a este
recurso estratégico en un contexto de crisis hídrica. “En Chile hemos decidido
abordar estas brechas con transformaciones estructurales. No se trata solo de
visibilizar el aporte de las mujeres rurales, sino de garantizar que tengan
acceso real a tierra, agua, financiamiento, tecnología y espacios de decisión”,
enfatizó Fernández.
En esa línea, la autoridad anunció que el Ministerio de
Agricultura lanzará la próxima semana la Estrategia Sectorial para Mujeres
Rurales en el Agro 2025-2035, elaborada junto a FAO, la que busca orientar la
política pública durante la próxima década para cerrar brechas productivas y
fortalecer el liderazgo económico femenino en el sector.
Junto con eso y entre los avances recientes, la ministra
Fernández destacó que por primera vez las mujeres superaron a los hombres como
principales receptoras de proyectos individuales de riego tecnificado
financiados mediante bonificaciones del Estado, lo que representa —según
indicó— “una señal concreta de redistribución de activos productivos tan
estratégicos como el agua”.
Finalmente, Fernández sostuvo que el Año Internacional de la
Mujer Agricultora debe marcar un punto de inflexión para la región. “Hoy ya no
hablamos solo de beneficiarias. Hablamos de lideresas productivas, innovadoras,
guardianas de la biodiversidad y constructoras de la seguridad alimentaria.
Cuando las agricultoras avanzan, no solo avanzan sus comunidades: avanza
América Latina y avanza el mundo”, concluyó.


Comentarios
Publicar un comentario