El agroclimatólogo de la Universidad de Talca, Patricio González Colville, advirtió que Chile cerró un nuevo invierno marcado por la sequía y el frío, proyectando para la primavera un escenario de baja humedad, cielos despejados y temperaturas extremas, lo que anticipa un verano largo y muy cálido.
De acuerdo con el académico del Centro de Investigación y
Transferencia en Riego y Agroclimatología (CITRA UTalca), el invierno 2025
registró un marcado déficit de precipitaciones en la zona centro-sur del país,
acompañado de heladas extremas.
“Entre Valparaíso y Santiago el déficit fue cercano al 19%;
entre San Fernando y Chillán alcanzó un 34% en promedio; y de Concepción hasta
Puerto Montt llegó a un 27%”, precisó González.
La situación de la nieve también fue crítica, con déficits
históricos: en Coquimbo se registró un 57% menos de acumulación, en Aconcagua
un 41%, en el Maipo un 76%, en el Maule un 60%, y entre Ñuble y Biobío fluctuó
entre un 54% y 74%.
Respecto a las temperaturas mínimas, el experto detalló que
Santiago tuvo -1,3°C, Talca -4,5°C y Chillán -9,3°C, configurando un invierno
más frío de lo habitual.
González enfatizó que la megasequía que afecta al país desde
2007 continúa sin pausa, proyectando un escenario más precario para la
agricultura. “Pese a que los embalses mantienen buenas reservas —entre un 40% y
un 80% de su capacidad— la recomendación sigue siendo el cuidado del recurso
hídrico: tecnificar el riego y regar solo cuando sea estrictamente necesario”,
indicó.
El académico advirtió que la primavera es una estación
crítica, pues coincide con la etapa de floración de los cultivos, altamente
sensible a cambios de humedad y temperatura.
Actualmente, la zona central se encuentra en condición
neutra, sin presencia clara de El Niño ni La Niña. Sin embargo, los modelos
internacionales anticipan que entre octubre y diciembre de 2025 se desarrollará
un evento de La Niña débil a moderado, que podría extenderse hasta marzo de
2026.
Para los próximos meses se proyecta un predominio de cielos
despejados y escasas lluvias. Aunque esto evita daños asociados a granizadas o
lluvias en plena primavera, también reduce la humedad relativa del aire,
generando una atmósfera más seca y con mayor radiación solar.
“A partir de octubre comenzarán los días de calor, con
máximas extremas que podrían fluctuar entre los 25°C y los 33°C, tal como ha
ocurrido en temporadas anteriores bajo el régimen de La Niña”, explicó
González.
El especialista agregó que algunos modelos incluso sugieren
que este fenómeno podría extenderse hasta el otoño de 2026, retrasando el
inicio de las precipitaciones del próximo año.
Consultado sobre un pronóstico para las celebraciones del 18
de septiembre, González recalcó que aún es prematuro anticipar lluvias para
esas fechas.
“Probablemente el sur de Chile, desde Biobío al sur, reciba
precipitaciones. En cambio, en la zona central aún es muy temprano para dar
certezas, ya que septiembre ha mostrado gran variabilidad en el desplazamiento
de los sistemas frontales. Los pronósticos confiables solo pueden hacerse entre
24 y 72 horas antes”, concluyó.

Comentarios
Publicar un comentario